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miércoles, 27 de abril de 2011

La formación en tiempos de crisis, reto de las organizaciones

Autor: Fernando de Vicente es el Director Académico de Nebrija Business School
Universidad Antonio de Nebrija


Son muchos los factores que influyen sobre las organizaciones en el siglo XXI, la continua remodelación y actualización de las legislaciones vigentes, los cambios demográficos, como son el aumento de las migraciones o la definitiva inclusión en el mercado laboral de la mujer y las ayudas dadas desde las instituciones para su fomento, el efecto de la globalización, permitiendo el crecimiento y expansión de las empresas por nuevos mercados hasta ahora inexplorados, la sociedad de la información, donde la comunicación y las vías proporcionadas por las nuevas tecnologías abren a las organizaciones innumerables caminos para la mejora constante y la búsqueda de nuevos yacimientos en los que realizar su actividad, los cambios en la situación internacional, sirviendo como ejemplo la reciente ampliación de la Unión Europea, etc.

Ante esta situación, parece evidente la necesidad de dotar a los profesionales de empresa de habilidades y conocimientos totalmente actualizados que les sirvan como garantía para desenvolverse en un entorno tan complejo e inestable. Una formación global, que permita conocer los principales aspectos por los que se rigen las diferentes áreas de las organizaciones, de calidad y avalada por las empresas de reconocido prestigio en su ámbito, será la llave que abra la puerta del éxito a aquella persona que tenga como objetivo desarrollar su carrera profesional, especialmente en el sector privado.

El tipo de programa formativo que se necesita debe tener como objetivo proporcionar al alumno las herramientas que le permitan desenvolverse en el mercado laboral, a través de la formación de calidad en las principales áreas de gestión y administración empresarial.

La excelencia en la gestión empresarial de por sí ya justifica la existencia de programas de alto nivel orientados a la formación de directivos especializados en la gestión de organizaciones. Y es evidente que las exigencias de la gestión de los negocios desde el punto de vista de la dirección general requieren una formación específica que ofrezca una visión global de la empresa.

El dinamismo de los mercados y el alto nivel de competencia exigen una formación en habilidades directivas que esté permanentemente actualizada, ya que así como cambia en forma constante el marco de actuación, también lo hacen los conocimientos requeridos. Las habilidades mencionadas son clave para la buena gestión de las empresas. Por ello es necesario que los participantes las desarrollen extensamente a través de las diferentes materias.

Debido al dinamismo de los mercados y al continuo cambio en la realidad empresarial que se acaba de comentar, es necesario que los alumnos tengan acceso a las técnicas más novedosas que existen en el ámbito de la dirección general, así como de otras que afectan a los diversos departamentos de la empresa de forma más particular, y que conozcan las ventajas competitivas de que goza la empresa a todos los niveles.

Estilos y formas de gestión

La empresa española y los directivos españoles tienen sus propias características en cuanto a estilos y formas de gestión. Es académicamente muy importante analizar, investigar y a continuación desarrollar un conocimiento específico sobre los criterios y formas de proceder, que debidamente estructurado sirva como hilo conductor de la formación, con toda la riqueza que la práctica proporciona. Esto servirá de base para el desarrollo concreto de investigación sobre casos de actuación de empresas españolas que sirvan para ilustrar la formación académica conceptual.

Todo lo anterior debe servir para que los alumnos reciban una combinación de formación conceptual y teórica de alto nivel, apoyada por el aprendizaje de las propias empresas que se pueda sistematizar a través de la participación activa en el curso como claustro o como ponentes y conferenciantes, de empresarios y profesionales con experiencia en la gestión de negocios.

Deben estudiarse en profundidad y de forma práctica las principales áreas de gestión y dirección empresarial, dotando al alumno de un perfil directivo polivalente, que le permita dirigir y trabajar en diferentes departamentos, con una visión y comprensión globales de la empresa, algo muy valorado por las organizaciones hoy en día, permitiéndole incluso asumir la dirección general de la empresa.

Una vez que el alumno completa la totalidad del programa formativo, debe estar preparado para dirigir cualquier departamento de la empresa, para gestionar de forma integral empresas, realizar servicios de asesoría y consultoría a empresas, desarrollar y participar en proyectos de creación de empresas, e incluso iniciar una actividad empresarial por cuenta propia.

Sólo con personas formadas de esta manera podremos sacar adelante nuestro tejido empresarial y, en consecuencia, a nuestro país.

Los directivos son responsables del compromiso de los empleados

Un nuevo estudio de la firma Psychometrics Canada ha revelado que el 84% de los profesionales consideran que el compromiso de los empleados no depende de ellos mismos, sino que es responsabilidad de los altos directivos y los líderes. Aunque el 82% de los participantes son conscientes de la importancia que tiene prestarle atención a la motivación dentro de sus organizaciones, solo un 41% de ellos hace algo para influir en ella directamente, y el 69% la considera un problema dentro de la empresa. Por Catalina Franco R.

La motivación y el compromiso de los empleados constituyen un aspecto fundamental en la vida diaria y el funcionamiento de cualquier organización, ya que tienen que ver con la satisfacción general del equipo de trabajo. De ellos dependen, asimismo, elementos tan esenciales para los negocios como la productividad y la retención del talento.

Pero, ¿de qué o de quién depende que los trabajadores se sientan motivados y comprometidos con la compañía? La firma consultora para el desarrollo y la selección de personal en distintas áreas de negocios, Psychometrics Canada, ha llevado a cabo un estudio que consistió en la realización de una encuesta a 368 profesionales de recursos humanos de empresas canadienses de distintos sectores.

De acuerdo con los resultados obtenidos, el 84% de los participantes considera que el compromiso de los empleados con sus organizaciones no depende de ellos mismos, sino que es responsabilidad de los altos directivos y de los líderes.

Además, la encuesta reveló que, aunque el 82% de los profesionales de recursos humanos afirma ser consciente de la importancia de hacer algo para influir directamente en el compromiso de los trabajadores con su trabajo (menos del 0.5% señaló no considerarlo importante), sólo el 41% está haciendo algo al respecto en la actualidad.

Mejorando el compromiso

Aunque no son mayoría las empresas que ofrecen capacitaciones relacionadas con el compromiso de los empleados, de acuerdo con el estudio, éstas tienen como resultado beneficios significativos: en las compañías que sí han recurrido a este tipo de capacitaciones, el porcentaje de trabajadores comprometidos con la organización ha aumentado en más de un 10%, y el de aquéllos que ven el compromiso y la motivación como un problema ha disminuido en 20%.

Según los participantes, los beneficios más comunes que resultan del compromiso de los empleados son la disposición a hacer más de lo que se espera de ellos (39%), una mayor productividad (27%), mejores relaciones en el trabajo (13%) y clientes más satisfechos (10%).

Según Mark Fitzsimmons, presidente de Pshychometrics Canada: “Para mantener comprometido al personal, las organizaciones deben darle la oportunidad de utilizar sus habilidades, de ser creativo y, sobre todo, de ser escuchado. Esta encuesta demuestra que muchas empresas ya entienden esto, pero que pocas están dando los pasos necesarios para enfrentarlo”.

Los profesionales de recursos humanos consideran que, como el compromiso se da a partir del ambiente y los procesos laborales, éste solo puede verse afectado por las personas que tienen influencia sobre él, es decir, por los líderes de la empresa. En su opinión, los tres elementos más efectivos para mejorar el compromiso de los empleados son el control que éstos tengan sobre cómo hacer su trabajo; las oportunidades que tengan para hacer uso de sus habilidades; y las buenas relaciones con los directivos y los líderes.

Además, los participantes del estudio opinaron sobre aquellas cosas que podrían hacer para incrementar el compromiso de los trabajadores: un 71% afirmó que una opción sería comunicar expectativas claras; el 68% señaló como iniciativa escuchar las opiniones de los empleados; el 58% hizo mención al hecho de dar reconocimiento; el 56% señaló como posibilidad el proporcionar oportunidades de aprendizaje y de desarrollo; un 39% mencionó la posibilidad de ayudar a encontrar soluciones a los problemas; y un 15% abogó por los beneficios directos.

Que el compromiso no sea un problema

Así como el compromiso y la motivación de los empleados pueden estar del lado del buen funcionamiento y del éxito de la organización, si no se les presta atención ni se hace nada para fomentarlos, también puede convertirse en un dolor de cabeza. De acuerdo con el estudio, estos elementos son vistos como un problema por el 69% de los profesionales de recursos humanos participantes.

De acuerdo con el estudio, los resultados más comunes de contar con un personal no comprometido con su trabajo son las relaciones laborales disfuncionales (29%); una productividad más baja (25%); y la no disposición a ir más allá de lo que se establece en la descripción del puesto de trabajo.

Por otra parte, aunque podría parecer contradictorio, los porcentajes de empleados no comprometidos que renuncian o que faltan a su trabajo son muy bajos: 8% y 7%, respectivamente. Al parecer, este tipo de trabajadores no opta por abandonar la organización debido a su falta de compromiso, sino que permanecen en ella afectando negativamente la productividad y envenenando las relaciones laborales.

Los resultados del presente estudio evidencian que el compromiso y la motivación de los empleados son de vital importancia para cualquier organización, y que los líderes juegan un papel fundamental a la hora de convertir estos elementos en aliados o en enemigos.

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